Letters, sex and words
Nunca conocí hasta el momento tamaña locura, queridísima y amada amiga... no puedo expresar lo que quiero decir... no es el momento para palabras... pero mantendré el orgullo, un placer melancólico, de sufrir lo que tú ni a duras penas puedes imaginar, porque tú no me conoces. Reapareceré con el corazón endurecido, mi aparición esta noche detendré cualquier historia absurda...¿Crees que ahora que me siento. Astuto, frío, austero, pensarán eso los demás?...¡Prometo amarte!, ah Caroline, son promesas pasadas, pero nunca dejaras de sentir todo lo que ya has presenciado, y más de lo que nunca nadie sabrá, sólo mi corazón y quizás el tuyo.
Tu Devoto.
Byron.
(Carta a Caroline Lamb, "Lord Byron").
Me excita sobremanera verle caminar sólo con su boxer por el salón. Mis ojos intentan huir, y observar quizás esa pequeña araña, que deambula sin sonoridad por la pared.
No puedo evitar mirarle, dibujar su cuerpo, intentar aprenderme cada línea, cada músculo, cada imperfección.
Recuerdo lo que Van Gogh escribió a su amigo Théo: "" Viejo amigo, por el momento miro ese `no, nunca, nunca como un bloque de hielo que presiono contra mi corazón para derretirlo".
No puedo evitar sonreír ante el recuerdo, tan exacto, tan igual, tan bien descrito...
- - ¡Follame! -
- - ...(silencio)... -
Mis ojos lo buscan y no lo encuentran, mi corazón comienza a acelerarse, ¿no hay respuesta a mi petición?...
- ¿estas seguro? -
- Claro que lo estoy, es lo que más deseo -
Sonríe levemente, y se acerca a mis labios, los muerde, los acaricia con su lengua, los vuelve a morder, humedece mis ganas, introduce su dedo en mi boca, índice que yo recibo con total libertad, con ganas de jugar...
Cierra los ojos y deja que yo me revuelva de ganas, se incorpora y me muestra su torso exultante, con un leve vello tizón, sus clavículas definidas me llaman, me incorporo y las beso, las defino con mi lengua, deseo morderlo, pero la excitación me detiene, caigo sobre su antebrazo y el colchón, mi pelvis se hierge, ya no puedo luchar, respiro intensamente y siento como sus ojos entran en mi, despacio, cimbrando, abriéndose camino poco a poco...
- - eres la primera persona, el primer hombre que me folla -
- - ...(silencio)... -
La araña se detiene cautelosa, tal vez sienta que la observo.
- - ¿quieres un te?-
Pienso responderle que no, que quiero su sexo, que deseo su sudor...
- - vale -
- - ¿dos de azúcar?, ¿no? -
- - si -
Sus glúteos oprimen mis pensamientos, no es perfecto, no es un Adonis al que siempre le han cogido la mano, no es bello, posee la sutileza de un toro en una tienda de vajillas,
Pero se introduce en mí como nadie lo ha hecho nunca.
...Siempre evitamos pronunciar vocablos que son malsonantes; "follar, mamada, etc.", si los creemos malsonantes, ni siquiera deberíamos practicarlos, me niego a la "felación", me revuelvo contra "hacer el amor", por que al final, como escribe el escritor:
"...cualquier amor, al expresarse engaña. Hasta cuando dice la verdad, pues la dice indiferente de ser o no creído. Como una satisfacción íntima y personal; mientras que el sexo, por el contrario, aparte de hablar poco, es natural, evidente, básico y obvio: él no sabe mentir, se nota cuando miente, por eso sentimos tristeza cuando follamos sin quererlo."




ser_anonimo dijo
si, una tristeza que no merece la pena...
2 Febrero 2009 | 05:28 PM